Un misterio aún conducta de la iguana en Puerto Rico

August 25, 2009 by  
Filed under Investigaciones

En Puerto Rico, sólo un equipo de científicos ha investigado la creciente población invasora de gallinas de palo de forma consistente desde 2004, a pesar de limitados recursos económicos.

Se trata del grupo encabezado por el biólogo Rafael Joglar, que ha realizado estudios sobre la propagación y prácticas de estos reptiles en poblaciones de Cataño, Carolina, San Juan y Fajardo.

Mientras, recientemente el Proyecto de Conservación del Estuario de la Bahía de San Juan encomendó a los doctores Carlos García Quijano y Tomás A. Carlo un estudio ecológico y social sobre la población de iguanas en esa importante zona de lagunas y mangles de la ciudad capital.

Entre algunos aspectos estudiados por el equipo de Joglar se alude a cómo influyen las variables de precipitación y temperatura en su reproducción y las características de su anidaje. El grupo, además, ha documentado el número de colonias en lugares como el Canal Blasina, aledaño al aeropuerto internacional Luis Muñoz Marín, así como en el Parque Lineal Enrique Martí Coll, a pasos de la zona bancaria capitalina, en Hato Rey.

Las primeras investigaciones formales sobre la Iguana iguana surgen de la inquietud de unos pescadores que en 2005 se pronunciaron preocupados por la defoliación de mangles rojos en el Canal Blasina, contó el doctor Joglar.

“Fuimos en una lanchita y observamos que en un área el mangle estaba dañado. Marcamos el área y regresamos al año siguiente y el daño persistía”, explicó el científico. Precisó que no puede establecerse que las iguanas propiciaron el daño, pero si puede aludirse a una correlación entre la considerable población de iguanas allí y la destrucción de un área de mangle.

Joglar destacó que urge ampliar esa investigación, así como otras sobre esa especie invasora.
En la reserva de Las Cabezas de San Juan, por otro lado, el mismo equipo de investigación creó áreas para atraer el anidaje. Colocaron montones de arenas en sectores estratégicos con la idea de documentar las camadas y eventualmente controlar la población al neutralizar la reproducción.

Los resultados fueron sorprendentes en ese corredor ecológico del Este, donde a petición del Fideicomiso de Conservación, tomaron la iniciativa de documentación y control.

En esa zona, ambientalistas estaban preocupados por la destrucción de huevos de tinglar y las iguanas figuraron como sospechosas. También denunciaron daños a la carretera, por la preferencia de hacer nidos al borde de la vía, entre otros daños como destrucción de plantas jóvenes en el vivero.

“Vimos que le gustaban las plantas jóvenes que son las más nutritivas”, comentó Joglar, quien pasó meses junto a sus ayudantes, primero diseñando y vigilando los montículos de arena y luego detectando los nidos, de los cuales removieron miles de huevos de las gallinas de palo.

“Creamos dunas con bases o barreras de madera para luego remover los huevos con los que se produjo composta”, sostuvo. “El 13 de febrero descubrimos a la primera hembra excavando para crear su nido…El 21 de abril ya contamos 107 huecos. Eventualmente encontramos 15 camadas y un total de 388 huevos cerca del vivero, en un solo día”, precisó.

“El 29 de abril hallamos siete camadas adicionales. Después de ocho horas de trabajo sacamos 196 huevos…El 20 de mayo encontramos 45 camadas y eliminamos 1,018 huevos”, agregó.

La experiencia investigativa permitió documentar que en general hacen los nidos desde un pie hasta tres de profundidad y que las iguanitas miden en promedio 67 milímetros al nacer. Una hembra preñada tiene unos 35.67 centímetros, luce anillas y patas naranjas y puede tener manchas negras que en principio se pensó eran sólo características de los machos.

El proyecto piloto encabezado por Joglar buscó reducir dramáticamente la población de iguanas jóvenes. Las compostas creadas con los huevos de cerca de un centenar de nidos se convirtieron en fertilizantes orgánicos para el vivero de árboles de esta reserva del Fideicomiso de Conservación de Puerto Rico.

El trabajo de los doctores Carlo y García Quijano, divulgado por el biogeoquímico Jorge Bauzá, mientras, alude al daño de severo a moderado en los manglares debido a la presencia de la Iguana iguana. Se refieren, al igual que Joglar, a la defoliación de árboles o destrucción de todas sus hojas por el voraz consumo de poblaciones grandes. Además, reconocen que si la cantidad de los reptiles es elevada, podría producirse la muerte de esos árboles.

Bauzá, al citar ese estudio, dijo que se ha observado que la Iguana iguana prefiere el mangle negro, antes que las otras especies en el estuario como el mangle rojo y botón. Hay sectores donde se aprecia el mangle negro pelado porque ha sido devorado completamente por grupos de iguanas concentradas en esa zona.

El estudio ordenado por el Proyecto de Conservación del Estuario de la Bahía de San Juan consigna el interés de los ciudadanos para que se investigue más a fondo a las iguanas o gallinas de palo en  Puerto Rico y critican a los medios de comunicación por entender que hasta el presente ha predominado un tono alarmista sobre la creciente población de iguanas, así como la promoción de su aniquilación.

El grupo investigativo rastreó 35.4 kilómetros del estuario, incluyendo las lagunas San José, Condado y el Caño Martín Peña, para documentar los hábitos de los reptiles. El estudio contabilizó 1,625 iguanas en cerca de un centenar de árboles en los bordes de las lagunas.

Speak Your Mind

Tell us what you're thinking...
and oh, if you want a pic to show with your comment, go get a gravatar!

Anti-Spam Protection by WP-SpamFree