Pasión por la investigación
Por Ileana Delgado Castro / idelgado@elnuevodia.com
Acaba de ser reconocida internacionalmente con uno de los premios más prestigiosos en el campo de la salud, por sus hallazgos y trayectoria en la investigación de enfermedades mentales en niños.
Un galardón que la psicóloga Glorisa Canino también quiere compartir con su equipo de investigadores en el Recinto de Ciencias Médicas (RCM), de la Universidad de Puerto Rico.
“No soy sola, el mérito es de un equipo”, subraya Canino, quien recibió el premio Rema Lapouse durante la última edición de la Convención Anual de la Asociación Americana de Salud Pública (APHA, en inglés), celebrada en Filadelfia el pasado mes de noviembre.
Es la primera vez que un puertorriqueño recibe este galardón, que se otorga anualmente a un científico que se distingue por sus trabajos relacionados a la epidemiología psiquiátrica.
“Cuando me lo dijeron, pensé que se habían equivocado. Es que uno nunca se imagina que eso le va a pasar”, admite la investigadora, al tiempo que acepta que es un premio de gran importancia a nivel mundial. “He recibido muchas felicitaciones de colegas de otros países”, añade con satisfacción Canino, quien es la primera mujer nombrada por el Secretario de Salud de Estados Unidos para formar parte del Concilio Nacional Consultor de Salud Mental.
Y es que Canino, quien es directora del Instituto de Investigación de Ciencias de la Conducta del RCM, ha dedicado su vida profesional a estudiar a fondo las enfermedades mentales, un tema que le apasiona y que entiende es de vital importancia para el País.
De hecho, los hallazgos de sus investigaciones son más que reveladores. Por ejemplo, dice que ha comprobado que las enfermedades mentales en Puerto Rico no son más prevalecientes que en Estados Unidos, como siempre se ha creído. Lo que sí tenemos, asegura, es un alto nivel de pobreza y toda una serie de factores de riesgo que están asociados al desarrollo de enfermedades mentales.
“Se habían hecho estudios donde aparecía que nosotros teníamos muchos más síntomas psiquiátricos que los norteamericanos. Pero demostré que eso no es así, que es al revés”, señala Canino con vehemencia. Y destaca que cuando se validaron los instrumentos psiquiátricos en la población puertorriqueña para comprobar la prevalencia de enfermedades mentales específicas -como por ejemplo, trastornos de conducta en adultos y adolescentes-, la prevalencia aquí salió más baja.
“Encontramos que, a medida que los adolescentes se hacían adultos, los problemas de conducta disminuían, mientras que en Estados Unidos no sucedía eso. Y nos dimos cuenta de que esto pasa aquí porque hay muchos factores protectores relacionados, en gran medida, a la familia. Aquí los niños tienen mejor comunicación y relación con sus padres, más calor familiar y, además, mucha más supervisión”, explica Canino.
Falsa creencia
Otro concepto que Canino ha logrado desmitificar con sus investigaciones es la creencia de que aquí hay un problema grande de drogas. “Pues no, aquí no hay un problema grande de drogas”, dice enfática, mientras señala que aquí lo que hay es un problema grande de tráfico de droga “que es distinto a un problema de adicción”. “Ese ‘issue’ nosotros lo hemos constatado no solamente en el Instituto nuestro, también lo ha hecho el doctor Héctor Colón y la doctora Rafaela Robles (con otros estudios)”, asegura Canino.
Mientras habla sobre el tema, que ha estudiado a profundidad, gesticula con las manos y sus azules ojos brillan con intensidad. Confiesa que tiene mucha energía y que la canaliza a través del ejercicio. Y se nota en su estilizada figura. De hecho, cuenta que durante la semana se levanta a las 5:00 a.m. para ir al gimnasio por una hora y media, para luego seguir hacia su trabajo.
“El tiempo me da para hacer muchas cosas”, afirma orgullosa, mientras cuenta que le gusta la bohemia, las fiestas y el baile.
Alta, con porte de modelo, vestida a la moda y maquillada tenuemente, Canino refleja a una mujer moderna, profesional y consciente de los retos a los que se enfrenta la sociedad. Es, sin duda, la antítesis de la percepción que se tiene del científico típico, siempre inmerso en disquisiciones académicas.
Nacida en el pueblo de Arroyo y criada en San Juan, Canino dice que tuvo una niñez feliz, que era “muy estofona” como estudiante y que se ganaba todos los premios que daban en la escuela. “Llegaba a casa con notas de 98, 99 y 100. Y mi papá las veía pero nunca me decía nada. Cuando le preguntaba por qué no me felicitaba, me decía que para qué, que siempre llegaba con las mismas notas y ya estaba aburrido”, recuerda entre risas.
Precisamente, ese entrenamiento le ha servido durante toda su carrera profesional. “Me gusta la investigación por eso mismo, porque uno tiene que leer y estudiar todo el tiempo. He hecho en mi trabajo lo que siempre me ha gustado, que es estudiar y aprender”, admite Canino. Estudió psicología, quizá por la asociación de que en su casa, el padre y un hermano son psiquiatras. Pero confiesa que también le interesan la antropología y la economía.
SU VIDA EN UN VISTAZO
• Un evento que le marcó su vida: “El nacimiento de mi primer hijo”, afirma sin titubeo. Pero tiene una razón. Estuvo más de 15 años sin poder concebir. Y después de cinco abortos y estar meses acostada, logró el ansiado vástago. Años más tarde, logró tener a su hija.
• Personas que han tenido una gran influencia en su vida: “Mi mamá es la que más influencia ha tenido en mi vida, al igual que mi esposo, el psiquiatra Robert Stolberg Acosta. Pero mi madre ha sido única; era la persona más generosa. Fue una persona muy especial que siempre me inspiró mucho”.
• Le encanta la cocina. “Cocino de todo, me paso buscando recetas”.
• Es amante de la buena música. “Me gusta todo tipo de música, aunque prefiero la clásica y la de cámara”.
• Es bailarina innata. “Me gusta la salsa, el merengue. Y tengo un esposo que es un trompo, se ha ganado hasta premios. Bailamos mucho, mayormente salsa, merengue y plena”.
• Le gusta la pachanga. “En casa hacemos muchas bohemias y mi esposo toca el piano. Tenemos un libro grande de música de boleros y cuando invitamos a los amigos nos pasamos cantando. Saco tiempo para eso también porque no puede ser todo trabajo”.
• Es una lectora voraz. “Aparte de lo que leo para mi trabajo, me gustan las novelas latinoamericanas. También me gustan los ‘thrillers’ y las novelas policíacas. Acabo de leer la trilogía del ‘Milenio’ de Stieg Larsson”.


